Cenizas

Afuera llueve cenizas...

Observo la escena desde mi ventana.
Lo único que ilumina la calle son los amarillentos postes que se alardean de su intermitencia.
Me resguardo en mi recámara para observar el silencioso espectáculo.
La calle está desierta y seca.
Los postes se cubren con partículas; cicatrices liberadas al aire.
La oscuridad es gris ahora.
Mi aliento tiene el sabor de olvidos ajenos. Caen hojuelas de cenizas,como la perfecta antítesis de la nieve.
Es miércoles de cenizas.
Bajo el calendario litúrgico, hoy marca el primer día de la cuaresma.
Bajo el calendario ateo, se reportó un incendio en un pastizal en Carolina, uno difícil de acceder.
El incendio cubrió nuestro cenit con cenizas e impuso su calendario de restricciones:
le restringió a mis pulmones la expansión libre,
le restringió a mi niño su práctica de soccer,
le restringió a los peatones visibilidad,
le restringió al pueblo una noche de cielo.
Pero yo le niego plataforma a la divinidad para sus restricciones.
Hace tiempo que no observo la cuaresma, no necesito 40 días para penitencia.
Yo no espero más. 
Yo no me castigo por mi desenfrenada ambición. 
Yo celebro las cenizas con apetito de más chispas, mas hierro, más filo.
Del cielo llueven cenizas, y brindo a la lluvia con un cigarrillo encendido.
Me despido de los puentes colapsados, esos que ahora se encuentran en el sucio aire que respiro. 
Me despido.
La calle está callada. Los postes susurran el mínimo esfuerzo.
Me entrego a la cálida niebla, sin reproches ni condenas.
Ahora sí estoy despierta,

Ahora, cuando el mundo está dormido.

Escritura Automática: Felicidad

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Felicidad
Pastillitas de colores

 neurotransmisores en actividad
cuando te vas me vuelvo loco
Felicidad
Reina de corazones
cultivando flores las flores del mal
felicidad superó todas las pruebas
de control de calidad

 -Fito Paez

Escribo, escribo, cuando menos lo espero porque se que debo escribir, arrancar de mi estos significantes que con arrogancia y gula aguardo Arrancar de mi este egoísmo de palabras de ideas significativas de memorias que protejo con agallas de sirena, escribo por no ser egoista con mis alegrías, con mis conspiraciones invisibles de contentura escribo automaticamente porque la conciencia nunca te permite escribir la felicidad, precisamente por protegerla, por considerar quizás que si la escribes se desgasta, porque estas acostumbrado a escribir para sacar de ti aquello que te acosa que te ahoga que te hunde que te hace daño, estas acostumbrado a escribir para escapar, por eso los artistas no escriben cuando estan feliz, por sentir que la felicidad se escurriría entre las vocales guturales que se resaltan ante los gemidos de victoria, por la costumbre de la fugacidad del goce, por la apreciación de aquello que sabes que acabará, estas tan seguro que acabara, porque nada permanente activaría este instinto de protección arrogante y salvaje, porque nada duradero necesitaría esa proteccion, los artistas estan acostumbrados a la fugacidad de la felicidad y al escape de la lenta tristeza, pero cuando la alegría llega nunca llega para quedarse y por eso es poco el arte que sale de ella, porque somos egoístas, porque queremos regar mas tristeza para no cargarla solos pero queremos aguardar la felicidad porque es escasa, porque no hay manera de racionarla de manera efectiva, justa, grata, somos avaros con nuestras migajas de felicidad, somos perfeccionistas con nuestras alegrías, somos exigentes, somos escépticos, irónicos, no sabemos ser felices, no sabemos estar satisfechos, y cuando lo estamos no sabemos bregar, estar satisfecho es una pesadilla, ser feliz es una infelicidad incoherente, los matices te pican en la piel, las sombras cambian de perspectiva, el aliento se calienta con sonrisas y parece un esfuerzo inútil y contraproducente describirlo, escapar de los formatos, las comas los acentos los bloques los simbolos, escapar para ilustrar un significado que traicionará mi intención con su abritrario diseño que no hace justicia a este desbordamiento de emociones y sentidos que asfixian mis depresiones estoy muy ocupada, estoy muy ocupada encarrilando mi vida, estoy muy ocupada cometiendo errores que valdrán la pena, pero por ahora me disculpo, no tengo tiempo [ni ganas] para dejar escapar esta tibieza en mi pecho

Escribiré con más coherencia otro día.

Creer y Crear

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Me encanta conducir sin destino.
Escuchar música, cambiar caminos por senderos.
Independientemente del tráfico, del ambiente, cuando conduzco me pierdo en mis pensamientos de una forma pacífica.
Hace algun tiempo me han dicho que meditar me haría bien, pero eso de la meditación nunca me ha gustado. Mi cuerpo es demasiado inquieto. Mi mente va demasiado rápido.
Alguna vez leí que la depresión es el exceso de pasado y la ansiedad es el exceso de futuro.
Pero, ¿a qué le llamamos el exceso de presente?

El arte es la canalización de los excesos de tiempo.

Para nosotros que sufrimos de exceso de todo, es imprecindible delegar nuestros tiempos a través de una plataforma maleable que resista el deterioro, que cambie con nosotros, una plataforma como el lenguaje.
Hay veces que cuando me hablan de la meditación, me devuelvo a aquellos tiempos donde solía creer en dios. Recuerdo la primera vez que me acerqué a lo que se podría llamar un estado meditativo: la oración. Considero que es básicamente lo mismo, (por lo menos el tipo de oración al que me dedicaba yo). Un estado de búsqueda, de sincronización con una frecuencia fuera de la tuya. Un estado de total abertura, de recibimiento sin temor. De aceptación sin rencores.
Ese tipo de oración sirve como un método placebo que psicológicamente te calma porque puedes visualizar todas aquellas preocupaciones que más te acongoja,  como un paquete que dejas en manos de alguien que vela por tu bien.
Al fin y al cabo, dios tiene un plan para ti, tu no te tienes que preocupar por ninguna pregunta existencial de significancia cósmica porque todo está resumido en ese ente, el que te ama infinitamente el que se encarga de darte sentido  y dirección. Lo más que calma, es la sensación de que cualquier reto, cualquier trauma, cualquier pérdida, en el plan de dios, hay una razón para ello. Nada te proporciona más seguridad que el norte que te provee la religión. Porque cursar cualquier adversidad es más facil hacerlo mientras piensas que hay una razón para ello, y que tal angustia tendrá un fin para tu bien.
Pero, como todo efecto placebo, no funciona si sabes que es un placebo.
Entonces, al perder esa dirección, construir un nuevo andamiaje se ve afectado por aquel demasiado-futuro que no se puede canalizar através de un plan divino. Ese demasiado-futuro se amplía mucho más de lo que tu cuerpo se ve acostumbrado. Ese demasiado-futuro une fuerzas con el demasiado-pasado y ahora el vértigo es multilateral.

Mirar al fondo de uno mismo, puede dar vértigo.

Entonces, dicen que la meditación  es la disciplina que te ayuda a calmar los excesos de tiempos, a disciplinarlos, a organizarlos. Pero eso no puedo hacerlo sin un destinatario. Yo no puedo ensimismarme en un medio sin un fin.
Por lo que pienso que, el próximo momento donde he sentido un acercamiento a ese momento de paz, de calmada significancia, de organización existencial, es cuando entro de lleno al arte.
Cuando pinto, cuando coloreo, cuando dibujo, cuando escribo, cuando canto. Porque es en el arte que los tiempos se unen en harmonía con el ser. Es a través del arte que podemos ser, sin necesidad de placebo, de mentiras.
Es a través del arte que satisfacemos nuestra innata necesidad de vivir mas de una vida. Es en el arte que la juventud no nos abandona, sino que se transforma. Es en el arte donde nos podemos sincronizar en nuestra propia frecuencia, explorar lo abarcadora que es, explorar que en esta vida, el mundo es tu mejor destinatario. El mundo que se cae, es el mejor principio, medio y fin. Es creando arte que puedes encontrar la noción de propósito y significancia a las adversidades.
Esta es la única manera de vivir una vida multidireccional, surfiando en la cuarta dimensión. En el arte no existen excesos, porque no tiene límites.
Cuando me devuelvo al arte, pienso en todo esto y más.
Por eso aún estoy aqui, existiendo.
A todas direcciones va esta mente.
Porque perderle el miedo a la vida es cosa de extremos.
Por eso creer y crear traen la misma tranquilidad.
Ya yo creí.
Ahora me dedico a crear.