El Diálogo del Silencio

Julio 4, 2018

Era un día común de clases. Yo estaba en mi cuarto año universitario con miras a graduarme de mi bachillerato en comunicaciones, con concentración en información y periodismo. Pero antes de que llegara ese tan glorioso y esperado día, yo quería hacer algo más. Quería tener una experiencia única en mi campo, que me ayudara a entender y a conocer de una vez lo que me esperaría en el ámbito laboral. Quería formar pare de un proyecto que me proveyera experiencias que no se obtienen dentro de un salón de clases.

Fue en ese entonces que llegué a Diálogo UPR un lunes, 12 de enero del 2017 bajo el programa “Mi primera experiencia laboral”. Debo admitir que los nervios me traiconaban durante esos primeros días pues creía saberlo todo pero cuando llegué a esa sala de redacción, me di cuenta que me faltaban muchas cosas por aprender.

A diferencia de otros compañeros, sólo permanecí unos siete meses. Pude permanecer mucho tiempo más pero la vida no es justa para todo el mundo y requiere que uno tome serias desiciones. Sin embargo, esos siete meses que estuve allí, tres veces a la semana, se sintieron como una vida. Reforzé mis destrezas de redacción, aprendí técnicas y términos que no sabía si se podían utilizar en el campo, utilicé herramientas tecnológicas que facilitaban mi labor periodística, viajé a lugares que jamás pensé que iría de forma seguida y cubrí temas que en otro tiempo, no me creía capaz de cubrir.
Diálogo ayudó en mi formación periodística de maneras inimaginables. Aún recuerdo la cobertura del 1ro de mayo de 2017 en que en un momento dado tuve que quedarme a cargo del medio mientras el director del medio iba a rescatar a nuestros compañeros periodistas que estaban en la calle.

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foto por Ricardo Alcatraz Díaz

Ahora, exactamente un año después veo como la administración universitaria en un acto de censura y sin razones coherentes, reduce drásticamente el presupuesto con el que el medio operaba y destituye por segunda vez a su director, dejando al principal medio digital de la universidad prácticamente inoperante. Cabe destacar que esta no es la primera vez que realizan actos de censura en contra de este medio y talleres como Radio Universidad (medio dónde empecé a dar mis pasos en mi carrera periodística), también pasan por una situación muy similar.

Pero situaciones como esta me hacen pensar sobre el futuro que le espera al buen periodismo en Puerto Rico. Me hierve la sangre el ver cómo poco a poco se desmantelan proyectos de gran reputación y larga trayectoria, cómo se reemplazan talleres de análisis y buena cobertura periodística por un diálogo del silencio.

Actualmente soy periodista y escritora, pero trabajo de cajera en una ferretería. Sin embargo, esto no es impedimento para levantar mi voz cuando hay que hacerlo. Podrán hacer con el proyecto lo que quieran, segmentarlo, cambiarle el nombre, su línea editorial, etc. pero los que pasaron por esa redacción saben el legado que se llevan consigo.

por:
Carmen Angélica


Si quieres leer más de Carmen, accede a su blog De Todo Un Poco donde encontrarás una excelente variedad de artículos, reseñas, cuentos cortos y mucho más.

Desiciones

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Muchas cosas han pasado en esta isla. Se deciden unas cosas, otras se quedan en el tintero. ¿Es el ciclo de nuestra sociedad, no? Descisiones. Todo el mundo toma descisiones que en un largo o corto plazo tienen sus consecuencias. Pero más allá de eso, ¿qué reside detrás de esas decisiones?

Esta semana se hizo un esfuerzo, o un junte, o colaboración de medios (como lo quieran llamar en verdad) con el fin de transmitir de manera simultánea un programa dirigido a analizar y educar sobre lo que hay “Detrás de la PROMESA”. En un principio, como periodista que soy, me gustó la idea de que haya un junte. Pensaba que se iba a presentar un ángulo diverso y distinto sobre el tema de la Ley PROMESA y todas las repercusiones que conlleva. Pero luego de ver la forma en que el programa se llevó a cabo, me surgieron varias dudas.

¿Por qué hay tan poca representación de medios de comunicación alternativos?

¿Por qué se toca el tema de manera superficial?

Ya tenemos la Ley PROMESA ¿Cuál es la mejor manera de lidiar con ella? ¿Cómo mejoramos las finanzas del país?

¿Qué alternativas viables tenemos para mejorar la economía?

Sinceramente, me quedé esperando más de la programación pues sentía que estaban brindandome información repetida. Vi como todos lucían muy robóticos (e inclusive hasta muy cómodos) con las respuestas que daban, como si tuvieran un libreto ensayado. Y esto me preocupa.

¿Por qué transmitir un programa de forma simultánea para brindar información de un tema pertinente y serio de manera superficial? ¿Por qué dedicarle tan poco tiempo al mismo? ¿Por qué buscar personas con el fin de analizar de diferentes formas cómo fue que Puerto Rico financiera y políticamente llegó a esto?

Puerto Rico no necesita hacer un recuento de su debacle político y financiero, para eso están las elecciones. Puerto Rico necesita dirección, propuestas y soluciones coherentes. ¿De qué vale hacer transmisiones simultáneas si nos vamos a quedar en lo mismo?

En fin, puede que el esfuerzo haya sido genuino. Puede que en las próximas ocasiones se mejoren muchas cosas, pero hay que tener los ojos bien abiertos. Esta iniciativa es un arma de doble filo y si se decide usar de la forma incorrecta, seguiremos sin un rumbo definido.

 

por
Carmen Angélica

Perspectiva

Una de nuestras [Des]integrantes invitadas, vuelve para tocar base con la crisis de los inmigrantes detenidos en el borde de los Estados Unidos. Carmen Angélica busca, aún desde un lente emotivo busca un acercamiento sobrio y balanceado para analizar estas incidencias. Reflexionemos con ella:

 

 

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Perspectiva

Por: Carmen Angélica

Indignada. Así me sentí cuando escuché el audio de ocho minutos de los niños inmigrantes que lloraban por no ver a sus padres. Tuve que tomarme unos minutos para desconectarme de todo lo que pasaba a mi alrededor para pensar en lo que había escuchado.

Pasaban las horas y tanto el audio como varias imágenes del mismo salían a la luz en todos los medios de comunicación. Seguía mirando, leyendo, escuchando… Incluso discutimos el tema en casa porque este, al igual que muchos otros asuntos, ameritan unos minutos de pura conversación y análisis crítico. Entiendo que la inmigración en Estados Unidos es un asunto que se debe atender y también me está claro que si una persona toma la decisión de entrar a un país sin la documentación que se requiere (ósea de manera ilegal), debe atenerse a las consecuencias. Sin embargo, estoy completamente convencida de que el procedimiento adquirido para lidiar con esta situación no es el correcto. ¿Por qué separar a un infante de su progenitor para devolverlo a su país? ¿Qué seguridad le pueden dar a esas familias de que se volverán a reunir una vez deportados a su lugar de origen?

Dentro de toda esta polémica y las varias conversaciones que he tenido sobre el tema, me preocupa la manera tan extraña en que varias personas toman el asunto. “Divide y ganarás”, fue uno de los comentarios que me dijeron mientras conversaba sobre el tema. El mismo era para explicar la forma en que se separaban las familias.

“Te van a tener más tranquilo si te dicen que se llevarán a tu hijo/a a un lugar aparte en lo que se resuelve el asunto. Si te tienen a ti y a tu familia juntos y encerrados tu vas a estar igualmente tranquilo, pero vas a tratar de buscar por todos los medios una forma de salir porque esa es la naturaleza humana”.

Ese comentario me ha retumbado la cabeza todo este tiempo. Y aunque el mismo tenga cierto sentido hasta cierto punto, no quita el hecho de la forma en que se están tratando a estas personas es errónea. Esto va mucho más allá de lo erróneo por ley, esto es moral. Es tener un sentido de humanidad y piedad por esas familias que sabrá Dios la manera en que las trataron. Es como si se pretendiera que no hubiese otra manera más sensata, más sensible de bregar con esta polémica. Y más si son niños. Estos niños no pidieron ir a los Estados Unidos, solo siguieron a sus padres. Ellos quizás tenían algo de entendimiento de lo que estaba pasando, pero la gran decisión las tomaron los padres y por esa misma razón no entiendo, no me cabe en la mente el porqué separar a los niños de sus padres y llevarlos a campamentos aparte como si fueran animales. Los niños no tienen culpa de lo que sus padres decidieron o no, hacer.

Lo que más me indigna de este asunto es el vaivén de decisiones que tiene la administración del presidente Donald Trump sobre este asunto. Sí, sabemos la postura que tiene ante este grupo poblacional pero me enfurece el cambia y cambia del proceso a seguir sobre la política de migración porque están jugando con el futuro de miles de personas que sueñan con ser parte de la tierra de la libertad. Esto evidencia el grave problema social que enfrenta la nación americana pues, está demostrado que les es muy difícil lidiar con sus propias divisiones. ¿Qué clase de personas son? ¿Cómo se atreven a hablar y exigir en los

medios internacionales unidad, libertad, progreso y derechos humanos si en su propia casa son igual o peores que aquellos que tanto repudian?

Trump firmó hoy una orden ejecutiva que detiene la separación de familias inmigrantes. ¿Por qué esperar a ahora y no hacerlo desde antes? ¿Decidieron poner esta práctica ante el ojo público para luego pintarse como los más rectos? Si es así (que esperemos que no), es solo un mero acto de política pública barata.

Parece mentira, estamos en el año 2018 y vivimos en el año 500 d.c.