Exit, Stage Left

exit sign

Quite a few times Ive heard of a glowing red exit sign; there is a door underneath, it unlocked, unalarmed.
Most times it’s on the left, far from the right side of your mind.
Oh it’s there, we all have it.
We’ve all seen it.
We’ve all crossed our brain to reach it.
It’s there waiting for us to turn off the light.
I’ve heard of this Red Neon Sign place, like it’s the warm embrace of a silence long since yearned and a peace long since forgot, and I get the appeal.
I understand the exhaustion, the never ending infraction of stress induced neuron death that feels like inaction, but depression isn’t a disease that can just heal, it is the cornerstone of in-satisfaction, it is failure, it is the slow conveyor belt that slides you towards that exit.

Yeah, I’ve heard of it.
Four too many times I’ve received a call from four too many friends that have all but reached the switch under the Red Neon Sign and crossed the door into never ending night.
With each call I’ve felt the air so dense draining from my heart, when I hear them tell me how parched they are from the quenching relief that Exit seems to offer,  and there’s no chance, I don’t get a time-out to ask someone else for help because there is just no handbook on how to save a life.
So I improvise.
Just, I say over and over, talk to me,
I won’t leave your side…

I’ve heard too many times of that place…

I’ve heard too many times of that place through calls and texts all of which I’ve fought, over and over again. I say: No, you’re supposed to turn ON the light. NO you are NOT tethered to a broken corner, you still have time. There is far more space than meets the sad eye…
But over and over I’ve hear them say how hopeless they are, how tired they are, they tell me they tried to draw a thicker line between love and hate and failed to see anything but that Red Neon Sign.
I told them that between the two choose both, because passion always redefines a life…
I am running out of things to say…
Just Please…

                         Stay on the line…

I’ve heard too many times that it’s not my job, they are not my responsibility.
I’ve heard outsiders from this existential odyssey tell me not to play the savior,
that this type of behavior is best tended by a professional.
But if someone is drowning and they picked up the phone to call -me-
do I dismiss their calling and wait for a lifeguard to come save them?!
Fuck no.
I’d rather jump in and get soaked swimming with them, than feel the burn of the steam of all the tears after witnessing that Red Neon Sign flashing over that door slowly closing.
I will take that fall any day over a visit to the graveyard because I know that between being scared or scarred there’s only one I would regret.
So I tell them I will stay.
Even if they decide otherwise.
Even after the gunshot.
Even after that jump off the rail.
I will stay. I will be their ally.
I tell them:
I’ll take care of your loved ones.
I will gather your poetry.
The bricolage of memories that most hurt us.
I’ll never judge you.
I am here and I don’t encourage this,
but my friendship didn’t come with a fine print of conditions or excuses to be absent.
I say I am here, for the good times but specially for the bad ones.
I’ve grown too aware of that glowing Red Exit Sign.
I’ve been entranced by it’s lowlight, seduced even.
So I know, that outsiders have no idea that when we’re out on that ledge
Too weak to either pull ourselves up
Or hold on forever,
More often than sometimes,
A reminder of what kindness sounds like, can bring us back.
A gentle reminder  that hope is just as strong as despair, but equally as blind.
Almost always thats what we lack.
Some friendly word to distract us from the irresistible simplicityOf that doorway.
It doesn’t always work but we have to try
Even if they still decide to cross it. Sometimes, if we’re lucky, we’ll get to hear that door lock. And that, by far makes all that dread, that terrifying notion of near death;
well worth the scare.
All it takes is a morning texts that says,
Thank you I feel better today.
We’ve all been made aware of that Red Exit Sign one way or another.
Sometimes, that call can come from within the self, a deep cry for a relief
that only an exit can provide.
There’s no real script that can prevent the calls from coming,
so the only thing I can offer from my experience is a gentle reminder
to listen, kindness is so underrated we’re taught how to be kind to others, but never how to be kind to ourselves.
For this piece of advice, I implore you to be kind to both.
And together, instead of being dragged towards the left,
we can learn how to choose life.

El Masoquismo: Algo en que creer.

No quiero escribir sobre política.

Quisiera escribir sobre esperanza.
Quisiera esforzarme en escribir algo alentador.

La reflexión a continuación podría parecer que contradice esa meta, pero prometo que no es mi intencioó. Es alentadora en manera de que, no enfatizo lo que he perdido, sino lo que he descubierto a través de este ejercicio de pensamiento crítico.

Aquí voy…

Uno de los temas que más me han llamado la atención por varios meses ha sido el concepto del Masoquismo. Es mi más reciente fiebre, pero no en el sentido sexual, ( aunque la sexualidad también forma parte de mi reflexión) sino en el concepto en sí, en lo que consiste esa sumisión. Esta entrega tan completa, esa dependencia mental, física, emocional. Stuart Charme, escribió un artículo iluminador en el cual explicó muchísimos conceptos, y me ayudó a darle palabra lo que tenía atascado en la garganta. En Religion and the Theory of Masochism comienza con una aclaración que utilizo como referente para definir el masoquismo, y con ello mi epifanía:

” Although masochism is most popularly associated with a sexual perversion in which sexual pleasure is derived from pain, in a large sense it simply refers to a personality structure based on submission and dependence. The most common element of masochistic fantasies is a ” feeling of being putty in the master’s hand, of being devoid of all will, of all power, of being absolutely subjected to another’s domination.” (Charme, p.221)

Es increíble cómo esta teoría se permea en nuestra sociedad, en nuestra cultura, en nuestras tradiciones, en nuestra política. Nuestra relación como pueblo con nuestros candidatos, (cuando se trata de fanatismo político) no es una relacion democrática, es una relacion de fe ciega.

La Ceguera…
En eso consiste la Fe.

Hace algún tiempo fui expuesta a la práctica del masoquismo en el mundo del bdsm. Aprendí los parámetros, aprendí el aspecto divertido del juego, como tambien comprendí el aspecto de satisfacción psicológica que te provee. Experiementé en este mundo después de haber perdido mi fe. Pero yo no podía comprender aún el porqué el bdsm me atraía tanto. No se trataba de dolor, ni de rebeldía, no se trataba de mi desbocado apetito sexual, no sabía qué era. Quien fue mi dom, jamás me tocó físicamente. Fue una persona que, mas que amo, fué mi amigo, mi mentor, mi psicólogo. Nuestras sesiones eran una terapia inortodoxa que me ayudaron a comprender muchísimos conflictos que tuve para conmigo. Todas las cosas que reprimí de mi, todas las cosas que no me atrevía a aceptar. Todas las cosas que transmutaron de la Iglesia y se habían edificado en mi psiquis, todas las cosas que me amarraban. Increíblemente bajo su mentoría me sentí más libre. Hasta que ya no le necesité más.

Verás, cuando pierdes la fe, pierdes mucho más que unas amarras, pierdes la ilusión en un ente que te ama incondicionalmente. Pierdes la fantasía que le da propósito a tu vida desde que le entregaste tu ser en su totalidad. Pierdes tanto de ti. Es un choque tan gigante, tan doloroso, es un luto indescriptible. Una soledad para la cual nunca estas preparado. “Asedia” le llaman, la ausencia de dios. Aún al día de hoy me cuesta escribir la palabra “dios” con letra minúscula. Es una programación increiblemente completa. La respuesta es bien clara. Mi crianza se ha valido a través de la sumisión. He sido programada, criada, adoctrinada para ser la mejor sumisa. El bdsm me llamaba porque me consolaba la familiaridad de la sumisión. Rompí en frío de mi adicción de servirle a un Señor. Yo estaba sintiendo los síntomas de un adicto, el withdrawal del servicio. Yo quise rellenar el puesto de mi dios con aquel mentor.

Una guerra entre mi sentir y mi pensar.

Ahora, el masoquismo se ha vuelto mi tema de estudio. Mi obsesión, mi desespero.

DESPERTÉ

Y no encontré unicornios ni demonios.

Solo hombres.
Solo avaricia.
Solo desaliento.
Encontré derrota. Encontré a todas las personas que se validan por esa derrota. Todas las frases que repetí como sumisa, en un juego psicológico, son idénticas al libreto católico. La única diferencia es que esta vez, yo estaba consciente de que solo era un juego. Yo estaba consciente de que mi Señor era una persona de carne y hueso, yo estaba conciente de que no era real. Yo estaba consciente de que era una válvula de escape.

 Durante el día yo brego con cosas con las que muchas veces siento que me agobian porque pienso que no estoy psicológicamente preparada para resolverlas. Muchas veces necesito soltar el timón aunque sea por un momento y confiar en alguien más porque aún me pesa hacerlo sola. Pero así lo siento porque asi fui criada y así me mantuve por tantos años. Me estoy re-edificando y no es tarea fácil derrumbar todo el andamiaje de la dependencia espiritual, por tu cuenta.

¡Inclusive, esta programacion de dependencia se ha permeado no solo por mi crianza de cristiana sino en mi crianza como mujer!

Es increíble la despampanante ola de anti intelectualismo que se sugiere en la religion y en la cultura patriarcal, especialemente la latina.

 Te daré un ejemplo:

Todos los fines de semana los  sábados en la noche hasta el domingo completo yo cuido a mi abuela. Paso tiempo con ella, desde que se fracturó la cadera y murió abuelo, ha sido necesario que la familia se divida en turnos para poder cuidarla y acompañarla en estos tiempos tan difíciles para ella. Y mas que un deber es una responsabilidad que cumplo por amor, por familia, porque ella lo merece.

Por otro lado todas las semanas he notado un denominador común en mis visitas. Verás querido lector este hogar (desde donde estoy escribiendo) está desbordado de propaganda religiosa. No me atrevo a contar las imágenes de Jesús, de María, de santos de cruciijos y crucifijos y crucifijos y crucifijos y crucifijos y más crucifijos. Me incomoda estar alrededor de todo esto y lo resisto casi con resentimiento. Casi como una burla a lo que una vez fué una adicción. Lo resisto, pero el problema es mayormente la insistencia de mi abuela de intentar devovlerme a la iglesia. Cada vez que hablamos, más me convenzo de que he tomado la decision correcta. Sus argumentos son como los que daría una esclava que adora a su amo. Me habla de cosas que no se deberían cuestionar. Que la creencia en dios es un dogma de fe. Que le tiene lástima a las personas que han perdido su fe. Porque esas personas tendrán una vida desenfrenada, insatisfecha, vacía. Los ateos no tienen moral porque no verán ninguna consecuencia a sus acciones. No creemos en la vida eterna, por lo tanto nos enfocamos en vivir nuestra vida de permisibilidad y libertinaje, en nuestros matices de cuestionamiento, en nuestra eterna busqueda de rellenar ese vacío que solo dios puede llenar.

Ese vacío que solo dios puede llenar.
Si, me identifico con eso, no porque pienso que es asi naturalmente, sino porque es un constructo social, A nosotros nos mueve la insatisfacción. La necesidad es la madre de la invención, y cuando en la antigua Grecia se utilizaron los mitos para explicar fenómenos para los cuales aún no tenían explicación, desde nuesto punto en el tiempo podemos juzgarles de locos por creer en tantos dioses por darle nombre a los rayos o el trueno o los desastres naturales. Claro, los mitos, pero eso es exactamente de lo que vivimos hoy en dia, de mitos. Es tan frustrante.

 Es tan frustrante verle en los ojos la convicción y pensar ” No fue hace tanto tiempo que yo decía los mismos argumentos. ” En sus ojos puedo ver su indignación, puedo ver su decepción, puedo ver que me tiene látima, puedo ver que ora por mi.

Pero hoy escuché precisamente lo que necesitaba escuchar, lo que le añade una convicción inmovible a mi búsqueda fue el siguiente argumento:

” Me preocupan tus hermanos, por la influencia de la gente que les rodea en ese campo donde trabajan”
“…el de la ciencia?”
” Si. El de la ciencia. Ese campo es peligroso porque te lleva a cuestionar muchas cosas. Muchos hombres han intentado definir a dios, pero una vez intentas definir a dios, deja de ser dios. Dios se conoce solo a traves de la fe. Por eso en la ciencia, hay muchos ateos. La mayoría de las personas que son devotos a su fe, son personas como yo que no tienen mucha educación, que somos pobres y no tenemos mucho. Mientras menos eduación tiene, menos cuestionan a dios. Por eso me preocupo. Jesús cuando buscó sus apóstoles, ¿a quién buscó? ¿A los ricos, exitosos que ya tenían sus creencias establecidas? No, esos son mas difíciles de profetizar. Jesús busco a los humildes, a los pescadores, los que a duras penas sabían leer o escribir. Esos eran los que el quería.”

Escuchar eso…Asi como lo lees…Fue un golpe tan grande.
El anti-intelectualismo tan desborbado, la lástima que ella siente por quieres se educan
Ella me desmiente por el hecho de que yo soy lectora ávida y porque considera
que la universidad lo que ha hecho ha sido lavarme el cerebro con estudios
con quitarme la capacidad de creer ciegamente.

Cada día ella me compara con el hijo pródigo. Cada día  ella tiene fe de que volveré.
Y cada día me alejo mas. Cada día estoy mas consciente, mas altiva, cada día estoy mas obsesionada con ver.

Me harté de la Ceguera.

Cada dia sé que jamás podré verlo todo. Cada día me entero de todo lo que me perdí, el tiempo que me dediqué a vivir de rodillas. Cada día veo el servicio psicológico al que se someten todos, todos quienes necesitan algo en que creer. Todos. Creen en dios, en cristo, pero a su manera, no el antiguo testamento no, el nuevo, ese, ese donde esta Jesus. Yo no creo en eso, pero en esto si. Si lo creo por fe. Por dogma. Por Porque todos necesitamos algo en qué creer. Si necesito creer…Necesito establecer mi propio andamiaje, reparar la ideología que me hizo daño.
Charme me ayudó a entender esto:

The masochist regards the other person as an ideal self. He lacks any sense of his own self’s independence and autonomy. Rather, he lives through his partner, seeing his partner as everything and himself as nothing. His willingness to sacrifice everything for his partner reflects a feeling of his own insignificance and helplessness compared to the other’s magnificence and omnipotence. Furthermore, he believes that voluntary sacrifice and submission are ways to express unshakable love and loyalty to his partner. The more suffering he is willing to tolerate, the greater his love must be. This kind of behavior may also serve as a technique to ingratiate himself with another person.Any sympathy or attention evoked by masochistic acts only tends to reinforce their repetition. such absolute love and adoration for another inevitably lead to self-contempt and self-humiliation.Rather and developing his own personality, the masochist attempts to acquire the qualities he idealizes through mystical union with his partner. In some cases, he may even develop fantasies of being incorporated into a powerful Other in order to overcome his own sense of inadequacy. […]  In Christianity, the link between suffering and God’s love is even further refined. Rubenstein believes the focus on the weakness and suffering of a crucified messiah was able to take root because of the masochistic element in the self-image of the Jews. (Charme, p.222)

Me chocó este artículo por lo mucho que me identifiqué con el. Con todo el sentido que le encontré a sus palabras. Escritores como Zizek, Deleuze, Reik, Sacher-Masoch, (y la lista que cada dia aumenta mas) me han devuelto los animos, las ganas de seguir, de apartarme de la depresión que me impide destacarme, de la depresión que me recuerda que no soy nada, que no se nada, que no soy digna…

La programacion religiosa tiene un sensor que si percibe que te alejas del dogma incondicional comienza una secuencia de autodestrucción.

Me niego.
Me niego a rendirme.
Me niego a derrotarme ante la desesperanza.
Me niego ante la generalizacion de que todo lo que creí una vez es mentira.

Me niego a pensar que todo lo que una vez pensé que era genial ahora no mas es un distante recuerdo de restricción, de ovejismo extremo.

Me resisto, porque he visto cosas dignas de fe en mi vida. He visto cosas dignas de creer, y no son poderes omnipotentes, son caridades humanas, son fraternidades, son milagros.

He visto el bien en gemas escondidas. Mi profesor Elidio LaTorre, tiene un trabajo que codicio con toda mi alma. El vive inspirando a los jovenes a crear, a escribir, es un hombre de optimismo, de aceptación, de tolerancia de matices, es un hombre que celebra las diferencias, que celebra todo lo que te hace único. Es un hombre que promueve la comunidad, los proyectos artisticos. Este hombre promueve la accion, más que los obstaculos. Noel Luna. Mayra Santos Febres. Juan Otero. Dorian Lugo. Felix Cordova. Raul Cotto.  He tenido la dicha de conocer tantas personas que promueven las pasiones y no las conveniencias. que promueven el arte, la busqueda del conocimiento, la investigacion.

Tanto que los medios nos venden la derrota, la impotencia, la guerra, las masacres, las injusticias, yo he experimentado un amor por cual luchar. Un amor por cual no debo nunca perder la fe. Yo he experimentado la delicia de inspirar a una persona a perseguir sus sueños. Inspirar a alguien con una razón para vivir cuando las pensaban todas perdidas. He experimentado el milagro de la inspiración, de ambas partes.

Una fe que no requiere esclavos ni amos.
Una fe que no requiere sufrimiento como prueba de lealtad.
Una fe que no requiere genuflexiones ni penitencias. Una fe que se transfiere a la potencia y no es ciega.
Una razón de ser más allá del autocastigo, mas allá de la esperanza de una vida eterna o el miedo a un infierno.
Algo que jamás quiero perder, a pesar de que el mundo entero esté cayendo…
Jamás quiero perder la locura que me mantiene de pie o  mi capacidad de levantar a quienes me rodean.
Yo vengo a ser ingenuamente optimista con mis poemitas,mis dibujitos, mis libritos, yo vengo a darle libertad a todos aquellos que, igual que yo, sienten que se van a ahogar

Yo quiero siempre ser una luciérnaga encantada
y conceder eterna libertad.

No quiero estar mas ciega.
Hace mucho tiempo que recobré el timón.
No estoy a la deriva.  Quizás no tengo paz, quizás no soy perfecta, quizás me equivoco mucho. Pero estoy consciente de ello. No lo hago para nadie. No lo hago por nadie. Mi andamiaje es nuevo, mi esqueleto es mas fuerte. Mis fuerzas y debilidades las soporto y las disfruto. Mis desciciones son para mi y para Seba, mis metas son para mi y para Seba, y él crecerá con muchísima mejor convicción de si mismo de lo que hice yo.

Su crianza estará basada en el pensamiento crítico no en el miedo.

Me harté del miedo.

Me harté de someterme a la fascinación del sufrimiento.
Me harté de la ceguera.
Me fucking harté.
Tengo algo mejor en que creer.
Yo voy a crear.
Y ESE es mi dogma de fe.

Equilibrio

puneta

4 de diciembre, 2:04am.
Desperté hace media hora con una extraña y fuerte ansiedad. El tipo de sensación que te da cuando has olvidado algo importante. ¿Dejé la guagua abierta? ¿Dejé la estufa prendida? ¿Llamé para hacer cita?
No, no, sí, si hice la cuenta. No sé qué es, pero es algo insistente.
Ni modo.
Me trae por estos lares, algo que ni el huracán hizo.
Que raro, ¿no? ¿que María ni sus melancolías hayan sido dignas de mi letra?  La verdad es que quizás es al revés. Quizás yo no me sentí digna de su melancolía. Si, eso es. No soy digna de la tristeza que trajo consigo    e intercambió por mis planes, mis metas y mis orgullos. Pero siendo ireverente, mi mente algunas veces toma desiciones contra producentes y arrebató la tristeza del denso aire y la respiró con gusto. Ese es el peligro de la saudade, no es el desamparo, es su delicia.
Es fácil rendirse ante la desesperanza. Es cómodo. (Aún cuando hay esperanza). Es invitante.
Como seguir en negación.
Como correr alrevés.
Como estar en blanco en contra de tu voluntad.
Esa ha sido mi mayor angustia hasta ahora. La barricada mental, la yuxtaposición de una polaridad sobre la otra. Nunca he aprendido a aceptar la mente en blanco como un vacío canvas. Se siente como la ansiedad de estar encerrado en una habitación blanca y acolchonada. Se siente como perder tus memorias, o la reminiscencia de lo que hace esas memorias tuyas. Es la despersonalización de la memoria, observarlas desde afuera mientras desesperadamente corres para alcanzarlas.
Así… Así…

Que catártico
ponerlo en tan extrañas palabras…

Esa barricada no me permite imaginar el futuro.
Lo mas lejos que puedo visualizar es la semana entrante. Quizás un poco más. Pero más allá, mi mente se colapsa en una pantalla blanca y vacía.
Después de tanto deliberar volví a buscar ayuda.
Cuando tomar agua y hacer ejercicio no me funcionó, cuando leer, buscar trabajo, cuando hacer algo que me hiciera sentir útil no funcionó, cuando no podía poner una sola palabra en papel, busqué ayuda.
Ya no sé qué pensar.
Hay palabras clínicas que me describen. Que toman todo lo poético de mí y lo explican. Hay palabras clínicas que describen el andamiaje artístico que contruí para entenderme, para existir con sentido, para ser un ser creador digno de esa dimensión llena de alma y substancia. Hay palabras clínicas que acusan mis polaridades como las culpables de mis barricadas.
Hay palabras clínicas que destripan mis pasiones como desbalances. No encuentro balance y jamás lo he hecho. Vivo en el despilfarro mental de lo que considero los matices, pero el equilibrio nunca me llega.

Equilibrio

Cuando cursaba  la gimnasia 16 años atrás, mis eventos preferidos eran el piso y el salto de caballo. Ambos eventos consistían de una demostración poderosa de acrobacia y combustión. Mis peores eventos eran las barras asimetricas y la viga.
La viga… La viga…
La viga es lo mejor que describe mis peores pesadillas.
Una vida de viga es una vida recta. Plana. Estrecha. De   Balance, de postura, de nada divertido, de absolutamente nada divertido. Excepto si eres valiente. Si te atreves a correr un mortal sobre la viga.
Si te atreves a estirar las puntas, correr en línea recta y caer de manos  sobre la esquina.
Si te atreves, quizás podrías desmontarte agraciadamente.
Si te atreves, porque el truco tendría  una de dos consecuencias:
Un cúbito roto, el hueso protuberando del antebrazo.
o
Una interesante rutina, digna de una puntuación de 8.32.
A la pobre Ashley le tocó la primera opción durante el calentamiento de nuestra primera competencia.
Que mucho odié ese 8.32.
Pero que mucho yo odiaba correr en línea recta.
Que mucho yo odiaba erguirme con una postura antinatura.
Que mucho odiaba moverme con delicadeza.
Con precisión.
Esa, esa es la palabra.
Con precisión..
3:21am.
Ya va una hora desde que comencé a escribir.
Todavía estoy ansiosa.
Ansiosa como el cuerpo que se tensa al momento de recibir un impacto. Pero el impacto no llega, y el cuerpo no se relaja. La mente se sigue preparando para ese golpe, y tu estas a merced de esa paranoia sensorial.
¿Por qué? ¡¿Por qué me siento así?!
Llevo tanto tiempo rebuscando en los archivos mentales y estoy cansada. Estoy demasiado cansada.
 

Soy demasiado joven para esta mierda.

 
Tengo la nuca del cuello apretandose cada vez más, y no sé por qué.
Odio no saber por qué.
Pero a la misma vez quizás podría odiar saber por qué. Lo que odio es no poder hacer nada al respecto.
El trastorno de la bipolaridad suele manifestarse como la oscilación entre la euforia maniáca y la depresión. Como un ciclo, tal vez, entre la mente en blanco y la mente creativa.
Como la bilocación de los sentidos.
Como ser tan cómplice como víctima de la epilepsia
Como oscilar entre la brújula y la ceguera
El amor y la lujuria, el apetito descabellado y el ayuno indiferente.
Como la epifanía y el desgane
Como amar con caos
Como crear y dejar de creer
Pero entonces…
Si soy un desbalance químico en mi cerebro…
Todo esto que soy,
¿Acaso no lo soy?
Si tuviera que tomar una desición en balancearme químicamente…
¿Acaso este yo de arte y poesía dejaría de ser?
¿Acaso mis percepciones de dimensiones poéticas, el comité de voces en mi cabeza, dejarían de ser?
¿Por qué siento un inmesurable terror de perder-me?
¿Por qué lo lloro con un luto irracional?
¿Por qué no acceptarlo, como Jim Carrey?
¿Tan ego-centrica soy que no puedo soltar las riendas de aquello que quizás me hace daño, por agarrarme del arte que es el único yo que me queda?
Le tengo tanto miedo a la paz, que me autodestruyo cuando apenas saboreo una pizca.
La idea de la meditación me causa ansiedad.
Miedo, inclusive.
Sentarme quieta y despejar la mente.
Y para eso mejor escribo.
Mejor escribo…
3:55am.
En dos horas tengo que despertarme.
He llorado muchísimo escribiendo esto, y me molesta.
Me molesta llorar por cosas tan banales, por problemas imaginarios, por ansiedades inventadas, me da una rabia enlutarme por pendejases, pero más aún por no poder detenerlo.
Yo no soy digna de esta tristeza. No he hecho nada para merecerla. Conozco gente que ha perdido sus familiares. Sus hogares.
Mientras yo lo tengo todo, y aquí lloro porque temo perderme a mí.
Me iré a acostar.
Quizás cuando despierte, la ansiedad ya no esté ahí.

Mi adicción a la polaridad llega a consecuencia de mi adicción 
a la inspiración.Porque cuando no tengo palabras estoy muerta. 
Porque la templanza es mi peor enemiga. Porque podría alimentarme 
de la paz pero no podría soportar ser esclava de ella. Porque ya 
soy sierva de mi insignificancia. Porque donde único soy libre 
es en la inspiración. La epilepsia toma timón sobre la estática,
y yo estoy cansada de escucharla permeando mis memorias.
La depresión es la antítesis de la inspiración.
                                                                                          -Momentum, Octubre 19, 2016