Te voy a Regalar una Memoria

Frida Khalo.
The Two Fridas, 1939


(Escrito en las páginas de un cuaderno confiscado)

Sábado 19 de noviembre del 2016
2:20am
Querida Xaymara,

Disculpa que invada tu cuaderno. Sé que casi no me conoces, pero quizás mi imposición lo haya decidido el destino y no yo. Que difícil debe ser escribir junto a una extraña y qué atrevida debo ser para halarte hacia mis letras, en tu espacio, con tu tinta, tu pluma, tus líneas, pero la espontaneidad nunca arrepiente, siempre vale la pena. No importa la dimensión en la que nos hallemos, escribirte siempre habrá valido la pena y no hay nada más hermoso que una carta escrita a puño y letra.

Desde que comencé a escribirte esta carta tuve un propósito en mente: regalarte una memoria. Quise dar este paso tan agigantado, tan vulnerable, así, de la nada. Regalarte una de mis más preciadas memorias solo porque… me parece que la mereces. Mereces una memoria incondicional. Quizás estoy equivocada, quizás no, es cuestión de fe. (Hace tiempo aprendí que debería enfocar mi fe en las personas de carne y hueso, pero eso es otra memoria para contar en otra carta). Te voy a compartir este pedazo de mí, porque la escritura siempre conlleva un acto de reminiscencia. ¿Y para eso estamos hoy aquí no? Estamos escribiéndonos para recordarnos.

Recuerdo cuando estaba en cuarto año de escuela superior. Mi clase graduanda…digamos que no me comprendían. No me trataban mal porque yo me marginaba, pero sé que fui testigo de muchos abusos de estudiantes como tú y como yo que fueron juzgados por ser diferentes. Yo siempre logré enajenarme de esos círculos. Recuerdo una vez en la hora del recreo que comencé un juego al azar de pantomima con ella. Ella se encontraba en el balcón del tercer piso del pasillo escolar y yo en el campo desde abajo me dedicaba a tirarle besos, como si yo fuera Romeo y ella Julieta.

Yo le amé. ¿Sabes? Esa mujer sabe cómo funciona mi cabeza. Lo nuestro era una amistad de esas que retienen la pureza de la infancia, sin celos, sin drama, ella sin vergüenza (o quizás con un poco de vergüenza) me tiraba flechazos imaginarios y yo los esquivaba. Le devolvía los golpes, recargaba mis armas y con las palmas llenas de aire, yo jugaba y ella jugaba y éramos poesía consonante, éramos hermanas. Mientras tanto a mi alrededor se conglomeró el público. Los estudiantes se preguntaban que rayos estaba haciendo yo, danzando sobre la grama, lanzando besos y flechas imaginarias. Mi burbuja imaginaria me mantenía en calma. Con una pared entre medio de sus juicios y mis alegrías. Los sueños, los versos, los besos y las flechas se fueron convirtiendo en un juego; un partido de pelota.

La multitud que más me juzgaba eran mis gradas. Me tildaron de demente y me aclamaban en mi locura, mi trance, embriagada de amor e inocencia yo les invitaba a que se me unieran, que jugaran conmigo a la locura, que jugaran conmigo al amor invisible. Pero nadie se me unía. Ella tiraba besos desde su cómodo balcón fuera del escrutinio, y yo abajo bateaba sus besos. Los observaba volar en alguna dirección. Dos o tres los bateé como homeruns y dos o tres fueron fouls.Y yo bateaba y era árbitro simultáneamente. Mis gritos de frustración y alegría se llevaron la mayor atención del público que se mantuvieron atentos a mi espectáculo. Yo necesitaba un equipo que velara las bases que me inventé, necesitaba un bateador que no tuviera miedo a fallar. Hice un llamado al público a que cruzaran mi burbuja, que soltaran la vergüenza y que formasen parte de mi equipo. Desde luego, estábamos ganando. Ellos aplaudían con cada batazo, cada carrera, pero nadie quería jugar. Nadie se atrevió.

Entonces sonó el timbre y entre risas se fueron dejándome sola, en la sombra, arrancándome de la única dimensión en la que puedo existir. Normalmente estoy ajena a todos, ella, mi amada amiga no me abandonó, pero no creo que llegó a cruzar la línea atrevida que divide la poesía de la realidad. Ese día aprendí realmente a estar sola. Aprendí a amar la pantomima, aprendí a amar las aclamaciones aunque lejanas, aprendí a amar la multiplicidad de mi vida, cuando las burlas se contagian, aprendí, Xaymara, que el amor más puro lo encuentras en la soledad. En el recreo, en la pantomima, en el juego, lo encuentras en tu burbuja y no en la de nadie más. Los peores testigos algunas veces son la mejor audiencia. Yo solo quería jugar. Ser feliz fuera de las haciendas de crueles pupilas que solo te quieren esclavizar con timidez, con callar.  Pero yo crucé, Xaymara. No escapé. ¿Entiendes? No me escapé. Me atreví a desear algo inasequible a sabiendas de que me iba a decepcionar. Fito Paez una vez escribió que el hombre se hace fuerte cuando se decepciona. Y solo el fuerte, el decepcionado, aprende a amar de verdad.

Por esto te escribo, por eso me impongo en tu vida con mis memorias. Porque te amo.
No te asustes. No es una declaración de amor…Bueno… sí lo es. Pero es una declaración a la Narrativas Emergentes. Rompiendo forma y contratos y contextos sociales, te digo que te amo sin ataduras, sin tabúes, te lo digo con la más sincera inocencia. Te digo que te amo porque quiero ser más fuerte. Porque quiero ser más valiente. Y me atrevo a amarte sin conocerte, porque siempre es mejor comenzar amando. Porque quiero presentarme con originalidad.
A puño y letra, esta noche te escribo para recordarte que eres genial y que ojalá que nadie que diga lo contrario pero si alguien lo hace, te reto a que juegues con pantomima y le lances un beso. Te reto a que ames con fervor en este mundo tan hostil, tan cruel, en este mundo que no te da una razón para tener fe, este mundo que no te da nada en que creer. Vístete de soledad, en tu burbuja de arte, enajénate de las burlas del mundo que no quieren jugar, y demuéstrale a todos que quedarse en las gradas juzgando a los que enriquecemos el mundo con otras dimensiones es una pérdida de tiempo. Amar duele pero siempre se extiende, siempre es contagioso, y contagiar el amor siempre es más fácil para nosotros los artistas, y esa energía, nunca es en vano. Te contagio mi amor de extraña y haciendo esto desde el fondo de mi corazón, te doy las gracias.

Gracias por escribir junto a mí.
Gracias por vestir tu capa roja.
Y ahora, más aún gracias
por albergar mis memorias.

Amorosamente,
Krystel Bravo

El Diálogo del Silencio

Julio 4, 2018

Era un día común de clases. Yo estaba en mi cuarto año universitario con miras a graduarme de mi bachillerato en comunicaciones, con concentración en información y periodismo. Pero antes de que llegara ese tan glorioso y esperado día, yo quería hacer algo más. Quería tener una experiencia única en mi campo, que me ayudara a entender y a conocer de una vez lo que me esperaría en el ámbito laboral. Quería formar pare de un proyecto que me proveyera experiencias que no se obtienen dentro de un salón de clases.

Fue en ese entonces que llegué a Diálogo UPR un lunes, 12 de enero del 2017 bajo el programa “Mi primera experiencia laboral”. Debo admitir que los nervios me traiconaban durante esos primeros días pues creía saberlo todo pero cuando llegué a esa sala de redacción, me di cuenta que me faltaban muchas cosas por aprender.

A diferencia de otros compañeros, sólo permanecí unos siete meses. Pude permanecer mucho tiempo más pero la vida no es justa para todo el mundo y requiere que uno tome serias desiciones. Sin embargo, esos siete meses que estuve allí, tres veces a la semana, se sintieron como una vida. Reforzé mis destrezas de redacción, aprendí técnicas y términos que no sabía si se podían utilizar en el campo, utilicé herramientas tecnológicas que facilitaban mi labor periodística, viajé a lugares que jamás pensé que iría de forma seguida y cubrí temas que en otro tiempo, no me creía capaz de cubrir.
Diálogo ayudó en mi formación periodística de maneras inimaginables. Aún recuerdo la cobertura del 1ro de mayo de 2017 en que en un momento dado tuve que quedarme a cargo del medio mientras el director del medio iba a rescatar a nuestros compañeros periodistas que estaban en la calle.

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foto por Ricardo Alcatraz Díaz

Ahora, exactamente un año después veo como la administración universitaria en un acto de censura y sin razones coherentes, reduce drásticamente el presupuesto con el que el medio operaba y destituye por segunda vez a su director, dejando al principal medio digital de la universidad prácticamente inoperante. Cabe destacar que esta no es la primera vez que realizan actos de censura en contra de este medio y talleres como Radio Universidad (medio dónde empecé a dar mis pasos en mi carrera periodística), también pasan por una situación muy similar.

Pero situaciones como esta me hacen pensar sobre el futuro que le espera al buen periodismo en Puerto Rico. Me hierve la sangre el ver cómo poco a poco se desmantelan proyectos de gran reputación y larga trayectoria, cómo se reemplazan talleres de análisis y buena cobertura periodística por un diálogo del silencio.

Actualmente soy periodista y escritora, pero trabajo de cajera en una ferretería. Sin embargo, esto no es impedimento para levantar mi voz cuando hay que hacerlo. Podrán hacer con el proyecto lo que quieran, segmentarlo, cambiarle el nombre, su línea editorial, etc. pero los que pasaron por esa redacción saben el legado que se llevan consigo.

por:
Carmen Angélica


Si quieres leer más de Carmen, accede a su blog De Todo Un Poco donde encontrarás una excelente variedad de artículos, reseñas, cuentos cortos y mucho más.

Desiciones

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Muchas cosas han pasado en esta isla. Se deciden unas cosas, otras se quedan en el tintero. ¿Es el ciclo de nuestra sociedad, no? Descisiones. Todo el mundo toma descisiones que en un largo o corto plazo tienen sus consecuencias. Pero más allá de eso, ¿qué reside detrás de esas decisiones?

Esta semana se hizo un esfuerzo, o un junte, o colaboración de medios (como lo quieran llamar en verdad) con el fin de transmitir de manera simultánea un programa dirigido a analizar y educar sobre lo que hay “Detrás de la PROMESA”. En un principio, como periodista que soy, me gustó la idea de que haya un junte. Pensaba que se iba a presentar un ángulo diverso y distinto sobre el tema de la Ley PROMESA y todas las repercusiones que conlleva. Pero luego de ver la forma en que el programa se llevó a cabo, me surgieron varias dudas.

¿Por qué hay tan poca representación de medios de comunicación alternativos?

¿Por qué se toca el tema de manera superficial?

Ya tenemos la Ley PROMESA ¿Cuál es la mejor manera de lidiar con ella? ¿Cómo mejoramos las finanzas del país?

¿Qué alternativas viables tenemos para mejorar la economía?

Sinceramente, me quedé esperando más de la programación pues sentía que estaban brindandome información repetida. Vi como todos lucían muy robóticos (e inclusive hasta muy cómodos) con las respuestas que daban, como si tuvieran un libreto ensayado. Y esto me preocupa.

¿Por qué transmitir un programa de forma simultánea para brindar información de un tema pertinente y serio de manera superficial? ¿Por qué dedicarle tan poco tiempo al mismo? ¿Por qué buscar personas con el fin de analizar de diferentes formas cómo fue que Puerto Rico financiera y políticamente llegó a esto?

Puerto Rico no necesita hacer un recuento de su debacle político y financiero, para eso están las elecciones. Puerto Rico necesita dirección, propuestas y soluciones coherentes. ¿De qué vale hacer transmisiones simultáneas si nos vamos a quedar en lo mismo?

En fin, puede que el esfuerzo haya sido genuino. Puede que en las próximas ocasiones se mejoren muchas cosas, pero hay que tener los ojos bien abiertos. Esta iniciativa es un arma de doble filo y si se decide usar de la forma incorrecta, seguiremos sin un rumbo definido.

 

por
Carmen Angélica