La Ventana

“Pero arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una escena pequeña y remota: una playa solitaria y una mujer que miraba el mar. Era una mujer que miraba como esperando algo, quizá algún llamado apagado y distante. La escena sugería, en mi opinión, una soledad ansiosa y absoluta.”- Ernesto Sábato, El Túnel
Estira la diestra en la arena,
la pierna lista para limar
como tronco a la deriva
su planta perdida, engrana
cada pena del pasado
enterrado en la huella
que deja atrás
 
Esta huella que
estrecha como pincelada de orilla
como rosa harta de cortar
            (pero jamás marchita)
Ignora, pues, flecha, manecilla
o pasos a lamentar.
La siniestra le sigue
eclipsa la paz, no concibe
que las quimeras se aparten
le concedan su pedestal
Desdobla sus rodillas sin piedad
Ofrece estadía en su regazo
al canvas que arrastra
(Sin notar su anhelo por erguirse ante ella)
Como muleta, lo posicina
frente a sí, lo nombra
Como Umbral
(Que es para míVentana al mar)
 
Pero Ella
No es bella
No es pasado, ni es agua
No es brisa, ni es sal
Ni olas, ni arena
No es poesía, ni es prosa..
Ella no es ella
No es paisaje
No es nombre, ni es lugar
No es garganta, ni es cuello
Ni musa, ni fuego, 
No es capullo, ni mariposa,
No es misterio para decifrar..
Es mucho mas sencillo
que la interpretación de cualquier mortal:
 
 
Ella
es
diosa
de la fuerza
que me obliga
nuevamente
a crear.

El Fascismo Nuestro de Cada Día

Se hace tu voluntad, no la mía

Muerte a la verdad, te doy todo

Y aún así, me quitas más

La justicia: tu peor enemiga

 

La ilusión es un paroxismo

 

Teje mi realidad, no quiero imaginar

Más verdades alternativas

O la úlcera de Dios

 

La verdad es también negación

¿Pero el señor en el monitor? Absoluto.

Dictando a risas

La genuflexión de la razón

 

Y cómo aplauden las hormigas,

La celebración de la idiotez malvada

La epifanía de saber que nada nos pertenece. 

                                                             Ese

Heces.

Perece.

Pero a media jornada

 

La elocuencia yace frente al teatro

de pobreza y falta de atención,

Y la estulticia no se decide

Entre florecer o hacer nada

 

La postura no desalma lo invisible.

 

Vengan, todos. Si todos.

Hombre, mujer, perro, gato,

A la función del bufonesco trágico

 

El orgullo queda por inventar

Si existiera, nadie bailaría

Con la comodidad de los caníbales

Y la gracia del realismo grotesco,

Ahora mágico

 

Imaginar el dolor es morirse de buda…

 

Marchitar es el único camino

 

La obsesión de nacer no nos deja morir

Pero no tanto como la limerencia del destino

 

Solo el hombre huele a cadáver, diría Cioran; 

y solo lo que no existe nos colma el momento

La visión siempre se adelanta a la ejecución

Pero al parecer somos ciegos

 

A estas alturas solo llueve ácido

Que gotea del flácido miembro

Del hambriento abismo

 

Perderlo todo te enseña a ser libre

 

Sin dioses tendremos que salvarnos 

Nosotros mismos.

Ejecutar el presente nos enseña a estar vivos

Los despiertos, labios separados,

La esperanza, los nuevos barcos…

 

En este caos de nada solo sobrevivimos creando.

 

Remolinos de desaliento, sumo pontífices

Nos persiguen como mesías de salvación

Proclamando conformidad

El álgebra de la necesidad…

 

Uno nunca muere demasiado tarde…

Pero sí demasiado temprano

 

Del color de la mirada se pinta 

el fondo de la taza de café.

 

Cuando despertemos, la Junta todavía estará ahi.

 

Qué vertigo recorrer los libros

De cada masacre distanciados

Cuando despertemos 

todo se verá blanco, como escribió Saramago

 

Y quedaremos ahí cegados

Ante el monitor del señor,

 

Fascismo Cotidiano. 

 

 

 

( Tres poetas, una letra. “El poder de una frase…”

Gracias Porrata, gracias Profesor, por un poco de magia) 

Marea

Junio 2016


De la orilla, la ola retrocede

algunas veces como danza
otras como des-pegue

se recoge y se remueve
hacia atrás, se arrastra
su rastro húmedo hiede
siempre a salitre
sus espirales de cristalina mirada
satisface las náuseas corrientes
sobre la arena cansada erupte,
la ola como quiere
al verterse,
gota a gota
no se detiene
como herida desangrada
con pañuelo, quizas puedasorber la marea ardiente y desatada
cuando la tristeza dijo presente
y tu boca dijo nada