El Fascismo Nuestro de Cada Día

Se hace tu voluntad, no la mía

Muerte a la verdad, te doy todo

Y aún así, me quitas más

La justicia: tu peor enemiga

 

La ilusión es un paroxismo

 

Teje mi realidad, no quiero imaginar

Más verdades alternativas

O la úlcera de Dios

 

La verdad es también negación

¿Pero el señor en el monitor? Absoluto.

Dictando a risas

La genuflexión de la razón

 

Y cómo aplauden las hormigas,

La celebración de la idiotez malvada

La epifanía de saber que nada nos pertenece. 

                                                             Ese

Heces.

Perece.

Pero a media jornada

 

La elocuencia yace frente al teatro

de pobreza y falta de atención,

Y la estulticia no se decide

Entre florecer o hacer nada

 

La postura no desalma lo invisible.

 

Vengan, todos. Si todos.

Hombre, mujer, perro, gato,

A la función del bufonesco trágico

 

El orgullo queda por inventar

Si existiera, nadie bailaría

Con la comodidad de los caníbales

Y la gracia del realismo grotesco,

Ahora mágico

 

Imaginar el dolor es morirse de buda…

 

Marchitar es el único camino

 

La obsesión de nacer no nos deja morir

Pero no tanto como la limerencia del destino

 

Solo el hombre huele a cadáver, diría Cioran; 

y solo lo que no existe nos colma el momento

La visión siempre se adelanta a la ejecución

Pero al parecer somos ciegos

 

A estas alturas solo llueve ácido

Que gotea del flácido miembro

Del hambriento abismo

 

Perderlo todo te enseña a ser libre

 

Sin dioses tendremos que salvarnos 

Nosotros mismos.

Ejecutar el presente nos enseña a estar vivos

Los despiertos, labios separados,

La esperanza, los nuevos barcos…

 

En este caos de nada solo sobrevivimos creando.

 

Remolinos de desaliento, sumo pontífices

Nos persiguen como mesías de salvación

Proclamando conformidad

El álgebra de la necesidad…

 

Uno nunca muere demasiado tarde…

Pero sí demasiado temprano

 

Del color de la mirada se pinta 

el fondo de la taza de café.

 

Cuando despertemos, la Junta todavía estará ahi.

 

Qué vertigo recorrer los libros

De cada masacre distanciados

Cuando despertemos 

todo se verá blanco, como escribió Saramago

 

Y quedaremos ahí cegados

Ante el monitor del señor,

 

Fascismo Cotidiano. 

 

 

 

( Tres poetas, una letra. “El poder de una frase…”

Gracias Porrata, gracias Profesor, por un poco de magia) 

Categorías:Poesías y Prosas

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